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miércoles, 17 de abril de 2013

EL CAMBIO NECESARIO (La supuesta crísis de valores)





No suelo escribir para inyectar moralidad a los demás, por si a mi –que no me tengo por perfecto, ni mucho menos-, me puede hacer falta en algunos momentos, pero, estoy convencido que si no damos un giro a nuestra actitudes en la vida, acabaremos mal.
Hoy no importan las formas y cuando nos conviene, nos saltamos las normas, porque nuestro egoísmo está por encima del bien. No nos damos cuenta de que las cosas que hacemos mal –y todos sabemos cuales son-, repercuten en los demás de forma negativa y hacen que tengan de nosotros una imagen nada recomendable. Ya sé que este discurso puede ser interpretado como una lata, pero, espero que al menos alguno/a de los que lo lean, reflexione un poco si la forma en que actúa a diario, es la correcta y si le conviene a la larga seguir por ese camino.
Se habla mucho de la crisis de valores que padecemos cuando, para mí, en el noventa por ciento de las ocasiones, es simple egoísmo personal los que nos impele a hacer las cosas mal. Analizando las noticias, comentarios y barbaridades varias que se ven en televisión, o se leen en los periódicos, se puede ver esto que estoy diciendo. Anteponemos nuestros intereses al bien común, consiguiendo con ello que la sociedad, sea un maremágnum de intereses contrapuestos, que llevan permanentemente al conflicto. Es más que necesario que cambiemos, si no queremos que un día este país se convierta (si no lo es ya) en una olla a presión, que acabe estallando en algo más que manifestaciones callejeras. En este sentido, los primeros que deben actuar –y detrás de ellos, sin excusa, los demás-, son los poderes públicos. Ellos, más que nadie, deben entender que no tienen otra misión, que la de hacer las cosas para el bien de la sociedad. Hasta ahora mismo, lo que viene sucediendo      –creo que no soy el único que lo piensa-, es que de una u otra manera, actúan para el bien de unos pocos poderosos, que, normalmente, tienen ya más que suficiente para vivir. El reparto de la riqueza, por medio de medidas sociales, es lo único que podría permitir que esto cambiara. Hay mil maneras de hacerlo y si no se lleva a cabo, es porque no se quiere. Si a esto le añadimos que encima, no se permite protestar, es cuando llegaremos a la olla exprés. No sería de extrañar que cualquier día viéramos o viviéramos una situación límite y desesperada, que llevara a una persona a hacer alguna barbaridad. Luego nos conformaremos con decir “A esto lleva la desesperación”, y a otra cosa mariposa.
FRASE:  Si no vives como debes, morirás como no quieres

lunes, 15 de abril de 2013

LOS ESCRACHES Y LOS NAZIS




Cuando a un político se le planta cara, es lógico que este reaccione en su defensa. En función del grado de inteligencia, lo hará en su justa medida, como el caso de algún concejal del PP,  o sacará los pies del tiesto, como es el caso de la Cospe y su “familia” , que se han pasado siete pueblos.
No es razonable, que se catalogue a los españoles de nazis, porque salgan a la calle a protestar en contra de las malas artes que está usando el gobierno contra los que menos culpa tienen de la crisis. Menos razonable es, aún, que se pretenda meter en la cárcel a los que realizan escraches, acusándoles de acoso, por el mero hecho de que pongan pegatinas o den dos voces en la puerta del domicilio de algún político. Esa pretensión, significa que aquellos a los que se les realiza el escrache, tienen un idea de la democracia, un poco “autoritaria”.  Con ello, demuestran que si pudieran “amoldarían” el funcionamiento de la democracia, a sus intereses, convirtiéndose ellos en otra cosa, que no se llama demócratas, precisamente.
Por otra parte, estamos viendo que protestar, de la manera que sea, lo están coartando de mil formas diferentes; desde “dictar una orden de alejamiento” de forma ilegal, porque eso solo lo puede hacer un juez, hasta multar porque se acude a una protesta, pasando por apalear miserablemente a todo hijo de vecino. Es decir, que de lo que se trata, de una u otra manera, es de que el que ejerza este sano derecho, lo pague. El fin último, es evitar que el pueblo, haga o sepa que se hacen, protestas contra el gobierno, para minimizar la importancia de las sangrantes decisiones que están tomando y que así la población las asimile poco a poco, hasta dejarnos en la miseria.
Con todo esto, se intenta meter el miedo en le cuerpo, para que razonemos aquello de “virgencita que me quede como estoy”. No hay nada más dañino para el ánimo de la población que esta puñetera frase. Refleja como ninguna, el conformismo en el que estamos instalados y la falta de ganas de luchar que tenemos por el futuro . De continuar por este camino, acabaremos viviendo en una dictadura férrea, que  no permitirá que la sociedad levante cabeza. Algunos dicen que es una venganza contra la clase trabajadora; yo más bien creo que es un intento de someterla al yugo de los caprichos de  los poderosos, para explotarla miserablemente. Salud para todos



FRASE: Solo la honradez, hará verdaderamente humano al hombre

martes, 9 de abril de 2013

SE MARCHÓ EL MAESTRO




Sí  se ha marchado –no ha muerto, porque seguirá en la memoria por mucho tiempo-,  el maestro. Ha salido de este mundo Don José Luis Sampedro, sin hacer ruido, con humildad, como hacen los grades, los que verdaderamente importan “No es más grande el que más ocupa, si no el que mas huella deja”. Para mí, ha sido la persona pública que más ha valido en el tiempo que llevo vivido y desde que le oí por primera vez  Nos enseñó mucho, tal vez más de lo que somos capaces de asimilar, o de querer aprender.
A un hombre que dice que lo único que busca es humanizar al hombre, hacer menos pobres a los pobres, encontrarse consigo mismo, vivir y amar la vida y hace todo lo que está en sus manos para conseguirlo, se le debe calificar de maestro. Para mí, lo era, hasta tal punto, que tengo que decir que abrió las puertas de mi  conciencia de ciudadano, oyéndole hablar, leyendo sus libros, viendo sus entrevistas. Sin tratarle personalmente –pues le vi una vez y no me atreví a molestarle-, he aprendido a tenerle cariño y cuando he hablado de él, lo he hecho como si le conociera de  toda la vida; en eso radica su grandeza, en saber trasmitir, con el sentimiento que ponía cuando hablaba, lo importante que era para él hacer la vida un poco más llevadera a los que tenían dificultades; luchar por contrarrestar las injusticias; denunciar los abusos de poder y a los poderosos que hacen de su meta dominar a los demás. José Luís Sampedro, es de las personas, a las que de verdad,  debiera prestigiar la sociedad, si no estuviera tan cerril y mediatizada por los medios de comunicación; si tuviéramos más conciencia de lo que somos y representamos en la sociedad en la que nos ha tocado vivir.
Conociéndole, sabemos que si está en otra vida, se pondrá enseguida al día para ver y analizar donde puede tomar parte y seguir con la lucha, su lucha, la que ha llevado toda su vida. La que deja huella e influya en los que tenga cerca, como ha hecho con nosotros.
Hace poco escribía sobre la muerte de otra persona. ¡¡Que gran diferencia!!. Al revés que Margaret Thatcher, este sabio no quería ser el protagonista; no quería dominar el mundo porque le interesaba más hacerlo humano, cercano, comprensivo, respetuoso.  Era bastante más humilde y mejor persona. Por eso, a diferencia de ella, él  merece todo mi respeto.
Ha dejado un legado muy importante de humildad, de inconformismo con la injusticia, con una receta que para mí, siempre ha estado viva; aquella de que mientras luches, estarás vivo; sea por lo que sea y siempre que beneficie a la sociedad. Con eso me quedo. Un poco más solo. Un poco más huérfano. Así de cruda es la vida.  Sin embargo él la amaba hasta el punto de disfrutarla en sus más nimios detalles. Este era el HOMBRE